Las salas del Museo Bernasconi están abiertas durante el mes de enero del corriente para recibir a niños que asisten al programa Escuela de Verano y brindar talleres donde se explora la vida marina y se fomenta el cuidado de nuestros mares y océanos.
Los niños se sumergen en una aventura oceánica donde luego realizan actividades pintando con luces neón, y también según las edades, realizando carteles gráficos utilizando técnicas tipográficas para obtener afiches con distintos mensajes acerca del cuidado del ambiente.
"Historia del Instituto Félix Bernasconi" de Museo Bernasconi
Félix Fernando Bernasconi, hijo de inmigrantes suizos radicados en el barrio de Parque de los Patricios, fue el ideólogo y el capitalista que decidió la edificación de un palacio para escuela en este barrio de la ciudad de Buenos Aires.
Es así que compra un terreno de ocho hectáreas, que fue parte del casco de la estancia «El edén», casaquinta de Francisco Pascasio Moreno .En su testamento redactado el 21 de junio de 1905, deja en donación el monto suficiente para la construcción del edificio que ocupa dos manzanas y nombra beneficiario al Consejo Nacional de Educación.
El monumental edificio, fue diseñado por el arquitecto Juan Waldorp en 1918, está sobre una lomada que permite admirar su composición arquitectónica, rodeado de un amplio parque.
El 26 de septiembre de 1921 se colocó la piedra fundamental. El instituto fue inaugurado el 22 de octubre de 1929 De las cuatro calles que lo rodean Catulo Castillo, Catamarca, Rondeau, y Dean Funes, tienen entradas por las tres primeras, siendo Catamarca la entrada más lujosa, en ella hay dos esculturas basadas en la mitología griega del escultor argentino Alberto Lagos, sobre el capitel se observa “el reloj de la torre” que durante años despertó a los vecinos.
Basado en el pensamiento de “equidad educativa” Bernasconi decide este emplazamiento para brindar las mismas posibilidades de aprendizaje de lugares más beneficiados, a los “niños del barrio de la quema” quienes estarían rodeados de las mejores instalaciones para apoyar el proceso de aprendizaje.
Era extremo el contraste entre esta edificación y la humildad de las construcciones circundantes, las escaleras de mármol de Carrara ,los pasillos encolumnados, la gran biblioteca con atriles y luz dirigida para cada lector, las butacas del auditorio, estudiar los temas escolares en museo, poder aprender natación en los piletas climatizadas y recibir asistencia médica, odontológica y sicopedagógica.
En el momento de inauguración existían las escuelas de hombres, que entraban por Catulo Castillo, de mujeres, que entraban por la calle Rondeau y los jardines de infantes. Se dictaban cursos para adultos de capacitación laboral y capacitación para docentes.