La proliferación de terrenos municipales disponibles en la zona de Floresta Sur, sumado a que es una zona con suficientes servicios públicos y a una población caracterizada por su disposición a asimilar los nuevos moradores, como que ellos pertenecen a los hijos de emigrantes de diversas colectividades, ha contribuido a que las autoridades del gobierno de la ciudad dispusiera otorgar a diversas cooperativas terrenos para que sobre ellos se erijan construcciones de viviendas para sus asociados, como experimentalmente efectuaran con la denominada “la lechería” de resultados a la vista, por la incompleta terminación, y de riesgosa habitabilidad de sus moradores con cargo a las autoridades que toleraron su ocupación anticipada en razón a que los fondos destinados o fueron insuficientes para la correcta finalización de las obras, o presumible malversación de los mismos según dictámenes de auditoría.
La construcción de viviendas es un progreso social desde todo punto de vista, pero estas deben estar dirigidas por profesionales matriculados que completen su cometido hasta la obtención de la Final de Obra para su posterior ocupación, de otra forma incurre en grave responsabilidad el profesional que avalara procedimientos contrarios a las normas vigentes en el Código de la Edificación, como así mismo las autoridades del Gobierno de la Ciudad que libero y abono certificaciones de obra sin la correspondiente ejecución de las construcciones incurriendo en mal desempeño de la función pública y asumiendo responsabilidad civil ante eventuales accidentes por entregar o tolerar la ocupación de viviendas construidas con fondos públicos, además la comisión directiva de la cooperativa adjudicataria del crédito deberá responder ante los estrados de la justicia por el manejo contable de fondos públicos, y por no terminar reglamentariamente las obras bajo su administración.
Las viviendas es el lugar de protección de las familias, en donde viven niños y ancianos, los cuales son por sus particularidades los más propensos a sufrir accidentes domésticos y más aun si se carece de los solados y barandas en las escaleras, la instalación eléctrica no está completamente terminada careciéndose de los disyuntores de seguridad, las instalaciones sanitarias no responden a las normas poniendo en riesgo de la salubridad de sus habitantes, las cubiertas no están terminadas exponiendo a humedad los ambientes afectando la salud, etc. sería larga la lista de falencias de las obras ocupadas sin las formalidades que las viviendas en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires deben cumplir, sean públicas o privadas.
No existe discriminación alguna con los nuevos vecinos que seguramente en poco tiempo estarán asimilados al tejido social del barrio, pero no por ello la comunidad de Floresta Sur orgánicamente organizada, no deja de expresar su descontento a las autoridades del Gobierno de la Ciudad, esperando que los próximos emprendimientos se subsane los malos procedimientos empleados, no derivando sus responsabilidades a improvisados dirigentes en el manejo de fondos públicos, sin los debidos controles técnicos y administrativos, ya que deberán responder, no solo a la comunidad sino a los magistrados judiciales, por tener el control de pago de las obras ejecutadas sin terminar.
Arq. Eduardo E. Domínguez,