El lunes 23 de mayo el barrio se convocó al club All Boys, para festejar el ascenso, un año ya que estuvimos en Rosario, se escuchaba. Allí estaban los hinchas, los jugadores, los vecinos, todos presurosos por sacarse fotos con los ídolos, pero sobre todo cantar su alegría y compartirla con todos.
Con la entrada recibías un cuadernillo con los detalles de los jugadores, una birome y un sobre con los colores que identifican al club, recuerdos que pasan a ser los tesoros de los hinchas. Antes de ingresar al espacio donde se llevaba a cabo la fiesta, se hizo en la cancha de básquet, estaba colocado el stand con los libros que reflejan las vivencias de los hinchas, los que relatan con gracia y amor sus experiencias.
Aunque la fiesta era para agasajarlos y agradecerles el ascenso, allí sentados en varias mesas, los jugadores sonrieron, posaron para las fotos, firmaron autógrafos, subieron al escenario y agradecieron a los presentes todos los mimos.
El espacio estaba diseñado de tal manera que en el centro estaba una mesa larga con los ingredientes de la picada de entrada, los panes, y en todo el ancho del espacio mesas redondas se fueron llenando de jóvenes, familias y autoridades, todos con la única camiseta, la “blanquinegra”.
Los cánticos y el entusiasmo fue creciendo a medida que en un video se fueron mostrando los logros del campeonato, que derivaron en el ascenso del equipo, todos cantaron con las manos en alto, el puño cerrado y las caras sonrientes, allí estaban de vuelta todos juntos para vitorear y festejar este logro de los jugadores, que junto al equipo técnico supo lograr el premio mayor.
Una fiesta, con todos los integrantes, que cada uno a su tiempo fue contando en el escenario, por donde pasaron el Presidente Bugallo, el director técnico Romero, los jugadores, los que escribieron el libro, Diego Desanzo que cantó dale All Boys, dando un marco de emoción y alegría a todos los presentes.