El lunes 18 de marzo se llevó a cabo un gran festejo por el cumpleaños de este barrio que si bien es el más chiquito de la ciudad, tiene una gran convocatoria en cada actividad. Estuvieron presentes las escuelas de la zona con sus directivos, Alicia Martínez, Presidente de la Junta Histórica, Beto Páez artista plástico, Diana Patané integrante de la Junta comunal Nº 10, además de los vecinos de Villa Real.
Luego de entonar las estrofas del Himno acompañados por la Banda de la policía Metropolitana, tomó la palabra Alicia que siempre recuerda el nacimiento del barrio, es más hay dentro de las fotos históricas una donde ella en brazos de su mamá muestra la calle que aún sin asfalto van camino a hacer las compras. También destaca esta historiadora que el asfalto lo pagaron los vecinos, aún recuerda cuánto esfuerzo debieron hacer para pagar los servicios, pero también remarca las ventajas de este lugar que aún conserva la calidez de los vecinos. Este barrio que nació con el ferrocarril, que surcaba estos terrenos despoblados, buscando conectar las producciones con la ciudad.
A principios del siglo XX, el Ferrocarril que viajaba de Buenos Aires al Pacífico atravesaba estas tierras despobladas, surcadas por el arroyo Maldonado. Vestían el paisaje las las quintitas de verduras que perfumaban con hinojos y berros el paso del tren.
En 1909 se construyó la estación de tren en lo que hoy es el cruce de las calles Tinogasta e Irigoyen. La bautizaron así, con este nombre elegante, porque en este bendito paraje los virreyes construían sus quintas para escapar a los sofocos del verano porteño. Poco a poco se fue poblando. Entre las callecitas de tierra iban levantándose las casas. Se escuchaba el trajín de los serruchos, el golpeteo del martillo entreverado con el perfume del cemento recién mojado.
Hombres y mujeres abandonaron los conventillos y compraron sus terrenos para concretar el sueño de la casa propia. Dos palmeras centenarias sombreaban el barrio de Villa Real. Hoy, una sola sigue señalando al cielo en el lugar donde antes estuviera la estación de tren que hoy es una plaza. Villa Real, un barrio de casas bajas, alhajita de la ciudad, cuenta una historia de perfumitos de hinojos y cemento fresco entre manos laboriosas.
Un barrio pujante de gente cálida y muy defensora de su historia, como así también de su identidad, además manifiesta Alicia que muchas veces se publican avisos de venta refiriendo que pertenecen a Versailles, pero ellos se destacan buenos vecinos pero de Villa Real.
Como prueba de la dedicación de los vecinos, junto al espacio de la Junta de Estudios, se está construyendo el nuevo edificio de la escuela N 13, Prefectura Naval, la 1ra escuela del barrio y la más antigua, que funciona en la calle Cortina, pero en un edificio alquilado y con pocas vacantes para los chicos de la zona.