Este título es justo lo que les pasó, les llegó el color a los vecinos de esa zona, un proyecto de la Asociación Civil Mas Color, una iniciativa comunitaria en el marco del Bicentenario, con la colaboración de la empresa de Pinturas Sinteplas y del Gobierno de la Ciudad.
Se trata de una acción comunitaria que contempló la activa participación de los ciudadanos, y buscó utilizar el poder del color para transformar el espacio público junto a la comunidad. Así, se propuso mejorar de forma concreta la calidad de vida de las personas que lo habitan.
Se eligió en el barrio de Pompeya, un rincón del barrio conocido como El Pueblito, donde están las casas más antiguas y donde muchos de sus moradores son personas mayores, a las cuales ya les resultaba difícil ocuparse de sus frentes, por el trabajo que esto implica y sobre todo por el gasto.
Además, unir a las personas en un esfuerzo conjunto de modificación del lugar que comparten, es impulsar a la acción y provocar cambios. Los beneficiarios de este proyecto pasaron de un rol pasivo a uno activo, y se comprometieron con ellos mismos y con la comunidad en un proceso que les permitió disfrutar los resultados del trabajo realizado y comprobar que el cambio es posible y real.
Pero los objetivos del programa no se agotaron en el aprendizaje y la participación, sino que buscaron fortalecer la identidad propia y rescatar las características cromáticas del entorno, promover el sentido de integración, convocar a voluntarios para involucrarlos en la propuesta, estimular el compromiso solidario y el trabajo comunitario, y demostrar que “se puede”.
Pensamos que el color integra, transforma, da vida, energía, alegría y belleza. El color estimula y actúa como comunicador. Vivir rodeados de color significa vivir mejor. Con color, se puede revalorizar las condiciones naturales del lugar.
María Paz Aizpurúa fue la coordinadora del programa del Bicentenario, como así también de elegir las tres casas que se destacaron por la combinación de colores, prolijidad etc. , a las que se las premió con más pintura esta vez para el interior.
La empresa Sinteplas donó 1200 litros de pintura y se pintaron 90 casas, con la colaboración de todos, desde el Sr. Orlando Converti, director del Club Barrial El Torino, que prestó las instalaciones para la organización y junto a muchos vecinos que también se engancharon a colaborar, a través del proyecto Bs. As. Más color, el Gobierno de la Ciudad, llevó rodillos y pinceles.
En una de las casas pintadas, la Artista Plástica Anna Seggiaro, pintó un limonero, una belleza, estaría bueno ampliar este programa a otros barrios, invitando a participar a los vecinos, dándole mayor difusión y generando conciencia de pertenencia.
Rosselli maría del Carmen