La Jueza Parrilli ofende empleadas
"negras villeras" y en la cara insulta,
cuando aquellas sólo le exigían
que cumpla la ley pagando la multa
que como chofer le correspondía
por violar las normas que ella instruía:
estacionamiento, velocidad, cinturones,
por allí se pasaba esas disposiciones:
comparen su boquita con la de Diego
palabrotas más, palabrotas menos;
la soberbia de su cargo se le ha subido
-o la tuvo siempre, no lo sabemos-.
SERGIO AGUNIN