El sábado 12 de marzo fuimos invitados a la magnífica muestra del Maestro Antonio Pujía, un espacio especial para este fin, que lograron reacondicionando las dos salas de ingreso a su atelier, en la calle Chivilcoy barrio de Floresta.
El lugar denominado "El latido de mi corazón", recibió a muchísimas personas amigas, alumnos, compañeros de arte y por supuesto su familia, para admirar obras inéditas, en distintos materiales como cera, hierro, madera, cerámica, plata los que han tomado la forma humana guiadas por las manos del artista. Allí se podía respirar el trabajo de este artista increíble, que emociona no sólo con las formas de mujeres, de familias, de los niños, sino con el testimonio del hambre y del desamparo en algunas figuras que por su tamaño y expresión imponen presencia.
El nombre surgió, nos cuenta el Maestro porque luego de una exhibición de gran tamaño uno de los presentes le preguntó por qué no usaba un martillo neumático, a lo que Pujía le respondió porque "no me deja oír el latido de mi corazón". Así sencillo como siempre nos describe el momento en que surgió este nombre donde se puede admirar su obra, donde recibió a los invitados desde las 15 horas, hasta bien tarde, ese sábado, con la misma calidez de siempre, con la misma ternura de este artista que se involucra y lucha por el arte, desde su lugar, con entusiasmo y con total entrega. Como la cera, como el metal y los distintos materiales van tomando la forma, moldeados con trabajo y dedicación, así recibe a los amigos, les da su lugar con una sencillez que conmueve, así también nos cuenta a nosotros la prensa barrial detalles de su lucha, de sus deseos que nos hacen sentir parte de este gran artista que nos recibe cálidamente siempre y este día más.
Este espacio será el de exhibición de su obra, aún falta decidir los días y horarios, algo que lo resuelve en familia como todo, para que al igual que esta exposición "El origen de la vida" podamos disfrutarla en el mismo lugar donde fue creada.