La parroquia Nuestra Señora de la Candelaria este 2 de febrero celebró los 130 años de su presencia en el barrio, ya que la imagen histórica de Nuestra Señora de la Candelaria en Floresta, presidía la primitiva capilla construida en 1880. Ubicada en la calle Bahía Blanca 363, a metros de la Avenida Avellaneda es un verdadero hito en el barrio de Floresta, donde además se venera a San Cosme y San Damián patronos de salud.
Es en el año 1880 donde se pueden encontrar los primeros vestigios históricos referidos a la parroquia, ya que al parecer, en el solar que hoy ocupa el templo, existió una capillita que fue demolida para dar lugar a la construcción de un convento de Carmelitas, pero, el vecindario reclamaba una parroquia. El proyecto fue entonces paralizado en primera instancia para luego retomarlo con un objetivo distinto: la construcción de un templo que se convertiría en uno de los emblemas distintivos de Floresta.
El día 2 de Febrero de 1881 se inauguró oficialmente la obra en medio de una gran fiesta popular. Allí estaba la banda del 1º de infantería, la banda infantil de la escuela de San Carlos, la Sra. María B. de Barris (donante de la imagen de la Candelaria), el Arzobispo Aneiros, el párroco de Balvanera, el teniente cura de San Ignacio y una multitud de vecinos.
La capilla inaugurada tuvo un funcionamiento irregular en cuanto a que no existía una periodicidad en la realización de los oficios, y en muchos casos el párroco de Flores hubo de colaborar para que pudieran llevarse a cabo sin inconvenientes. Esta situación cambió a partir del 26 de setiembre de 1896, momento en que la pequeña capilla ascendió al rango de Parroquia.
Por aquel entonces el templo era conocido como Parroquia de la Purificación y recién al promediar el mes de marzo de 1903 se la comenzó a llamar por su nombre actual: Nuestra Sra. de la Candelaria.
Este año la misa de las 20 hrs., fue presidida por el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, realizando al finalizar la procesión por las calles del barrio, previo a ello y en todas las misas celebradas, se llevó a cabo la tradicional bendición de las velas y la consagración de los chicos a la Virgen, recordando la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén.