El arranque fue difícil. El final pareció fácil.
Desde la primera fecha de este Nacional B 2009-10, el albo afrontó mas de una tormenta, pero se sobrepuso a todas construyendo el camino hacia la Primera División del Fútbol Argentino.
Muchos hubieran preferido salir segundo, lograr el ascenso directo y no sufrir más. Sin embargo, lo vivido en Rosario es inolvidable para todos. Perdón, la cosa arrancó una semana antes de viajar a la ciudad del Monumento a la Bandera...
El sábado 15 de Mayo, el blanco y negro recibía en Floresta a Independiente Rivadavia de Mendoza, llegaba quinto y no dependía de sí mismo para tener un lugar en la Promoción, pero esa tarde fue mágica, soñada. El equipo de José Romero ganó el partido con soltura y contundencia, exhibiendo sus mejores armas, aquellas de las recordadas victorias en Comodoro Rivadavia, Mendoza, Corrientes, Santa Fé y Quilmes. El final, perfecto, con todos los jugadores en el centro del campo festejando al compás de la hinchada, quedará para siempre en la memoria de todos los presentes. ¿Festejo exagerado por asegurarse una tan sólo un lugar en la Promoción? No, nadie exageraba, si eso significaba tener la posibilidad de volver a la A después de 30 años, jugar y definir ante un equipo importante como Rosario Central en su cancha, volver a ir de visitante, algo que los hinchas no disfrutaban desde el 2007. Lo que vino después fue Gigante...
En el partido de ida ya todos nos sentimos de Primera. Por el clima, por la gente, pero sobre todo por el equipo. All Boys demostró tener un equipo de Primera, jugaba como uno de la categoría superior. No... no jugaba igual, jugaba mejor y superaba a Central en cualquier aspecto. El equipo de Floresta tardó un cuarto de hora en pegarle un cachetazo a los rosarinos y demostrarles ante quien estaban jugando. La historia quiso que los canallas vuelvan ilusionados a Rosario, lo que no sabían era que la ilusión estaba más viva que nunca en Floresta.
Entradas agotadas, viaje a Rosario, tribuna llena, volver a ser menos en número y más en aliento fueron los condimentos que tuvieron los hinchas de All Boys para el partido de vuelta.
El resto lo ponía el equipo, jugando un partido perfecto, épico, ante la mirada de toda la Argentina.
El primer gol, el del Negro Vieytes, dejó la gloria cerca, muy cerca. El segundo, convertido por Campodónico, liquidó a Central, aumentó la confianza de todos y dejó salir las primeras lágrimas de la tarde. El tercero, el de Vella, hizo delirar a todos, en Rosario y en el anexo de All Boys, donde mucha gente seguía el partido por pantalla gigante. También en cada casa alba, donde familias enteras de hinchas de All Boys veían su sueño a punto de cumplirse. La cabina 44 del Gigante de Arroyito ya estaba inundada de tanta emoción, desde allí seguimos el partido y transmitimos para todos la epopeya del albo con todo el grupo periodístico de la revista “El hincha de All Boys” viendo hacerse realidad el sueño de todos, el sueño que acompañamos desde el primer día.
Terminó el partido, 3 a 0 en el Gigante, no había otra manera para que un equipo de José Santos Romero (consagrado como el máximo ídolo de la historia, por si alguien dudaba de que lo fuese) triunfara y lograra el ascenso. Era el momento de acordarse de todo lo vivido, de las tormentas atravesadas, para que los gritos de festejo fueran aún más fuertes.
All Boys logró la gloria, algo que no se puede comprar, por eso fue a buscarla y la trajo para que todos la disfrutemos... ALL BOYS ES DE PRIMERA, FLORESTA ES SU CASA.
Christian Corsetti