Los caniles forman parte de una tendencia que crece en grandes ciudades del mundo y que en Buenos Aires se viene consolidando con infraestructura pensada para mejorar la convivencia en los espacios verdes. Allí los perros pueden desarrollar habilidades sociales, interpretar el lenguaje corporal de otros animales y adaptarse a nuevas situaciones, lo que ayuda a reducir el miedo, la ansiedad y posibles conductas agresivas.
Además de favorecer la socialización, estos espacios permiten que los perros realicen actividad física y estimulación sensorial a través del juego con otros animales, mejorando su coordinación y agilidad. Al mismo tiempo, ayudan a organizar el uso de las plazas y parques, evitando conflictos con vecinos que utilizan estos espacios para otras actividades.
Para facilitar el acceso a estos lugares, el Gobierno de la Ciudad desarrolló un mapa interactivo que permite ingresar la dirección del domicilio y encontrar rápidamente el canil más cercano a través de la web oficial.
Espacios muy utilizados por vecinos y paseadores
Uno de los caniles más concurridos se encuentra en el Playón Ferroviario de Colegiales, donde diariamente se reúnen vecinos y paseadores con sus perros. Belén, habitué del lugar, destaca la importancia de contar con este tipo de espacios.
“Una vez que estamos llegando al canil, la emoción de los animalitos explota por todos lados. Desde una cuadra y media ya están tirando porque saben que ahí pueden estar sueltos y jugar con otros perros”, cuenta.
Johnatan, paseador de una manada de ocho perros, coincide en que estos espacios son fundamentales para la socialización. “Así como las personas, los perros también necesitan socializar. Acá pueden correr, disfrutar y vivir el momento”, explica.
El espacio del playón está dividido en dos sectores y cuenta con bebederos permanentes, lo que permite separar grupos de animales cuando es necesario y evitar conflictos.
Para muchos vecinos, los caniles representan un lugar seguro donde las mascotas pueden liberarse de la correa. Daniela, quien visita el lugar con su perra Nara, señala que “es un alivio tener un espacio amplio, natural y con agua donde puedan estar con otros perros”.
Los caniles están diseñados especialmente para el uso de mascotas y cuentan con cerramientos perimetrales, doble puerta de acceso para evitar escapes, bebederos, cestos para residuos y cartelería con normas de convivencia.
Una red que crece en toda la Ciudad
En los últimos meses, la Ciudad también realizó obras de puesta en valor y mejoras en distintos caniles. Entre las intervenciones se destacan:
Mejoras en el equipamiento de la Plaza Larralde
Renovación del canil del Parque de las Américas
Obras de seguridad y solado en la Plaza Seeber
Reforma integral en la Plazoleta Mario Amaya
Incorporación de juegos de ejercicio para perros en el Parque Las Heras
Además, se encuentra en ejecución la puesta en valor del canil de la Plaza Borges y está proyectada la construcción de un nuevo espacio con pérgola y juegos para mascotas en el Parque Isla de la Paternal, que se prevé inaugurar a mediados de año.
Con estas iniciativas, la Ciudad busca seguir ampliando la red de espacios pensados para las mascotas y sus dueños, promoviendo la convivencia, el bienestar animal y el uso responsable de los espacios verdes.