Los volquetes están autorizados a colocarse en la calzada, junto al cordón, siempre que cumplan con las condiciones establecidas por el Gobierno porteño. Pero su permanencia no es libre: deben estar vinculados a una obra o tarea en ejecución y respetar los plazos habilitados.
En este sentido, no está permitido dejar volquetes vacíos en la vía pública sin uso, ya que ocupan espacio de estacionamiento, pueden generar riesgos y afectan la circulación. Una vez que el contenedor fue vaciado, la empresa debe retirarlo en el menor tiempo posible.
Reglas clave para su uso
El sistema de volquetes incluye una serie de normas básicas que buscan ordenar su utilización:
Deben colocarse sobre la calzada, nunca sobre la vereda.
Tienen que respetar distancias mínimas respecto de esquinas.
Deben contar con señalización reflectiva visible.
Es obligatorio que exhiban los datos de la empresa habilitada.
No pueden obstruir rampas, paradas de colectivo ni accesos vehiculares.
Solo pueden contener escombros y residuos de obra.
No deben sobrecargarse ni permitir que el material sobresalga.
El incumplimiento de estas normas puede derivar en multas y sanciones para las empresas responsables. Además, los vecinos pueden realizar denuncias cuando detectan volquetes mal ubicados, sin identificación o abandonados.
En una ciudad con alta densidad y escasez de lugares para estacionar, la presencia de volquetes genera tensiones cotidianas. Por eso, la regulación apunta a equilibrar la necesidad de la actividad constructiva con el derecho de los vecinos a un espacio público ordenado y seguro.
Así, más allá de su función esencial para las obras, la clave está en un uso responsable: los volquetes no deben permanecer vacíos en la calle, sino ser retirados una vez cumplida su función. La actividad está regulada por el Código de Edificación (2007), el Código de Tránsito (Ley 2.148) y normas fiscales, pero fue recientemente actualizada por la Resolución 2/2026 del Gobierno porteño, que prohíbe el acopio de volquetes en la vía pública y fija límites concretos de permanencia.