Ni el mismísimo Franco Colapinto lo podía creer. "Ojalá que lo hayan disfrutado, me quedo sin palabras, realmente cumplí mi sueño", dijo el piloto de 22 años cuando terminó su último giro por las calles de Palermo, el 26 de abril pasado, y se bajó a saludar a la gente. No era para menos: 600.000 personas se habían apostado a lo largo del circuito callejero para verlo girar en un Fórmula 1 por el asfalto porteño; un evento que trajo a la ciudad más de 100.000 turistas nacionales e internacionales, disparó la ocupación hotelera al nivel de un fin de semana largo y generó un impacto económico de más de 18.000 millones de pesos.
El road show de Colapinto fue extraordinario, pero no excepcional. Buenos Aires lleva años consolidándose como un destino que no reconoce temporada alta ni baja, donde cada gran evento activa rubros en cadena como el alojamiento, la gastronomía, el transporte y el comercio, motorizando toda la economía asociada al entretenimiento. Ese movimiento, sobre todo en los últimos años, llegó también al sur: el Parque Roca, el Autódromo Óscar y Juan Gálvez —en proceso de remodelación— y el Estadio Mary Terán de Weiss son parte de una apuesta por distribuir ese impacto a lo largo del territorio porteño.
Turismo de recitales
Hay un fenómeno que viene creciendo en paralelo con la multiplicación de los shows en vivo: el turismo de recitales. Cada vez más personas se trasladan cientos de kilómetros para asistir a un concierto, y Buenos Aires es el principal destino de la región para ese público fiel e incondicional. No viene solo el porteño de siempre: vienen del interior del país, de países vecinos y desde más lejos también, porque nada detiene a un fanático con entrada. Solo en la Capital, entre el Estadio Monumental, el Campo Argentino de Polo, el Parque de la Ciudad, el Movistar Arena y el Gran Rex , entre otros escenarios, hay decenas de fechas confirmadas de aquí a fin de año.
Mayo concentra varios de los artistas más esperados. Robert Plant, la legendaria voz de Led Zeppelin, llega el 10 y 11 al Teatro Gran Rex con su proyecto Saving Grace, que une folk, blues y gospel en formato íntimo y que difícilmente tenga otra posibilidad de verse en una sala de ese calibre. El dúo sensación Ca7riel & Paco Amoroso presentan el 14 y 15 en el Movistar Arena su nuevo álbum Free Spirits. Y el 9 de mayo, la legendaria banda Divididos toca también en el mismo escenario con disco nuevo.
Y el año sigue. En junio, Lali Espósito llega al Estadio Monumental los días 6 y 7 —dos fechas agotadas— y la banda británica Pulp vuelve al Movistar Arena, el 12. En agosto, Rosalía trae el Lux Tour también al mismo escenario de Villa Crespo. En octubre, Iron Maiden toca en el Estadio Tomás Adolfo Ducó y la histórica banda alemana Die Toten Hosen se despide de los escenarios con público local. No hay mes vacío, no hay estación baja. Buenos Aires aprendió a ser escenario todo el año, y cada evento —grande, íntimo, masivo o de culto— lo confirma.
Un festín gastronómico
Después de la pandemia, en una curva ascendente que se sostiene hasta la actualidad, Buenos Aires también se consolidó como uno de los destinos gastronómicos más valorados de la región. No importa la época, siempre hay una feria para degustar durante el fin de semana en algún barrio porteño. Pero el menú de la Ciudad es mucho más amplio, y tanto turistas como porteños vienen por más: el bife de chorizo de Don Julio y las ostras de Crizia, en Palermo; la fugazzeta de Guerrin, en la calle Corrientes; el sushi del Jardín Japonés, en el Parque 3 de Febrero o la pastelería de Damián Betular, en Villa Devoto. La Guía Michelin, por supuesto, inclina la balanza, y en cada nueva edición sigue confirmando lo que el paladar ya sabe: Buenos Aires cosecha estrellas, y varios de esos nombres ya tienen una —o dos— en su haber.
La Feria del Libro, el Colón y el tango
Pocas citas culturales tienen el peso de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el evento literario más concurrido del mundo en habla hispana. Hasta el 11 de mayo, La Rural, en Palermo, alberga su 50ª edición: un aniversario que convoca a dos Nobel de Literatura, J.M. Coetzee y Mo Yan, y que tiene a Perú como país invitado de honor. Una excusa ideal para perderse entre libros, presentaciones y charlas. El cierre es el lunes 11, de 13 a 22 horas.
Si algo distingue a Buenos Aires como ciudad de eventos es la amplitud de su oferta cultural y deportiva. Hay lugar para el rock en estadios, para el ballet en el gran Coliseo porteño y para multitudinarias competencias y carreras de calle, como la próxima edición de la Unión Europea BSAS RUN 2026, que se correrá el próximo domingo. El Teatro Colón, en tanto, arranca la semana con el estreno del programa mixto del Ballet Estable: La consagración de la primavera, con coreografía de Oscar Araiz sobre la partitura de Stravinsky, junto a dos estrenos argentinos como Aftermath y Come in. Serán diez funciones, del 7 al 17 de mayo. El domingo 11 llega Blade Runner LIVE: la proyección del clásico de Ridley Scott. Y el 16 y 17, el ciclo Colón para Chicos presenta El rey Arturo.