Ciudad

Escribe el Prof. Dr. Antonio Las Heras

Tal vez, pocas personas reales, de carne y hueso, hayan encarnado mejor como ocurre con el general José de San Martín, lo que el sabio suizo Carl Gustav Jung (1875/1961) el discípulo más destacado de Sigmund Freud y, luego, amplificador de sus hallazgos a través del desarrollo de una escuela psicológica propia, denominó el Arquetipo del Héroe Solar. 

El Héroe Solar simboliza el paso del psiquismo infantil a la mente adulta. Es quien se adueña de su vida para construir el futuro que lleva en sí mismo y no aquél que otros le confieren. Su frase – tal vez más famosa – implica precisamente eso: “Serás lo que debas ser o si no serás nada.”

¿A qué se refiere el Libertador con ese “debas ser”? No hay que confundirse aquí. No es lo que “desde fuera” los demás esperan que uno sea; sino lo que brota de lo interno; las capacidades innatas, aquellas esencias con las que se ha nacido (que el Omnipotente ha puesto en cada quién) pero que habrán de mantenerse en potencia – latentes – hasta que la persona decida atreverse a recorrer los senderos arriesgados que – siguiendo a Píndaro – lo conduzcan a convertirse en quien en verdad es. 

Por eso, y tal como ha quedado plasmado en la historia de vida del Padre de la Patria, se trata de algo simple pero en modo alguno fácil ni gratuito. Es la decisión de una vida exigente, proactiva, dispuesta a la aceptación de riesgos por enfrentar lo desconocido, la apertura de senderos insospechados, el interés por atravesar nuevos horizontes; de ejecución constante, con elevadas miras y – a la vez – búsquedas concretas, bien definidas.

El Héroe Solar acepta – y se atreve – a llevar adelante una existencia que, para nada, le será tranquila ni cómoda; empero se ha esclarecido en la comprensión de que la Libertad está reñida con los espacios de confort. La comodidad siempre aparece aquí como un engaño para el sometimiento y la esclavitud sino de física al menos – y no por ello menos importante – mental, de pensamiento. 

Por eso la vida de San Martín es la de alguien siempre sediento de nuevo conocimiento, dispuesto a permanentes aprendizajes. Su equipaje no lo constituye el catre más placentero sino un conjunto de selectos textos. La lectura permanente, la ejercitación del juicio crítico, el análisis deductivo, la conversación entre personas que hacen de la práctica de la inteligencia una sagrada ceremonia cotidiana.

Quien encarna al Arquetipo del Héroe Solar es aquel dispuesto a tomar decisiones y ejecutarlas en consecuencia. Se ha dicho que San Martín demostró ser un traidor al servicio de ocultos intereses cuando quebrando su juramento de lealtad al Rey de España decide luchar en su contra. Claro, desde una lectura superficial podría parecer un acto de traición. Mas, en verdad, es una conducta de justa lealtad para con el mayor valor al que puede aspirar un humano: el ejercicio de la Libertad plena. Y esa meta sólo habría de concretarse generando las condiciones para que los habitantes de las tierras virreinales tomaran a su cargo la decisión de qué forma de gobierno decidían tener y quiénes habrían de ejercerla.

Sólo un Héroe Solar puede abandonar el conjunto de seguridades que siempre – en todos los tiempos y culturas – otorga situarse en el sitio “políticamente correcto” para ir en busca de una aventura que – por aquellos días – más pareció semejarse a los intereses de Don Quijote de la Mancha que a los de un militar persiguiendo la gloria y los beneficios del poder logrado a través de la espada, el cañón y la lanza. 

Comenta un viajero que habiendo conocido a José de San Martín en meses anteriores al cruce de los Andes, le llamó la atención que no se detuviera – siendo el hombre al mando – ni para el almuerzo. Reseña que lo hacía de pie, con los alimentos – siempre frugales – en su mano, y sin perder un minuto para impartir ordenes o controlar aquello que había delegado. 

Cuando se encarna el Arquetipo del Héroe Solar es porque se está dispuesto a enfrentar todo tipo de imprevistos y adversas situaciones. El Héroe Solar descansa poco, trabaja mucho, lidera con su mente mas exponiendo su cuerpo; confía en sí mismo, analiza los proyectos, tiene en cuenta las consecuencias que provocarán sus actos, deduce sobre los pasos siguientes y – por sobre todo – aunque tiene la soledad habitual en el líder conoce que no se encuentra solo y que puede confiar en ese “nos” superador del “yo” que permite la concreción de los grandes logros. ¿Qué habría sido de Jasón de no haber contado con los Argonautas? ¿Cómo habría huido Ulises de tantas peripecias de no haber contado con sus marinos? Por eso José de San Martín desarrolla una labor cuya pericia consiste en contar con las personas idóneas que pueden provocar hechos más allá de lo esperable: inmejorable ejemplo la acción de Juan Gualberto Gregorio de Las Heras en Cancha Rayada. 

Ningún sufrimiento, malestar o dolor amilana al Héroe Solar. Y así acontece con el general San Martín. Si bien los libros escolares lo muestran atravesando la cordillera de los Andes en brioso corcel blanco vistiendo uniforme de gala, lo cierto es que hizo el viaje en litera soportando intensos dolores provocados por enfermedades que padecía y obligado a mantener la mente lúcida para no equivocar órdenes y disposiciones. Es que el Arquetipo del Héroe Solar implica la presencia de una personalidad luminosa; alguien que no sólo es el artífice de su propio destino sino que enseña el recorrido para que sea transitado por otros. No hay egoísmo ni mezquindad en su obrar pero sí exigencia, disciplina, honor y lealtad. 

Un Héroe Solar o bien muere en la realización de alguna de sus peligrosas empresas o – avanzados los años – pasa a convertirse en ese otro arquetipo al que Carl Jung denominó el Arquetipo del Anciano Sabio. Eso es, precisamente, lo que ocurre con San Martín. Pues al no tener una ambición desmedida ni perseguir beneficios personales, conoce en qué momento retirarse a tiempo para refugiarse en eso que los filósofos griegos señalaron como la máxima realización de la persona ya retirada de las lides: el ejercicio sereno y vasto de la conversación con personas interesantes. Eso es lo que elige el Padre de la Patria. 

Allí está, entonces, el Anciano Sabio. La persona de consulta. Distante de vaivenes y de tira y aflojes circunstanciales. 

El Héroe Solar que ha construido toda su vida con pruebas de peligro permanente teje así una enseñanza que habrá de ser iluminadora para todos quienes se propongan atenderla. Como puede apreciarse, el paso del tiempo, las modas o las formas de comunicación no son limitación para lo que un Héroe Solar ha sembrado. 

Esa encarnadura en el Héroe Solar es lo que hace que el general José de San Martín siga vivo – y tal vez, más vivo hoy que nunca antes – a pesar de haber fallecido hace ya tanto. Ocurre que se cumple aquí aquello que afirma el romancero español cuando señala:

“Velar se debe la vida/ de tal suerte/ que viva quede en la muerte.”

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis. Profesor universitario. Director del Instituto de Estudios e Investigaciones Junguianas de la Sociedad Científica Argentina. Presidente de la Asociación Junguiana Argentina (AJA) Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) e mail: alasheras@hotmail.com

 

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