Las anécdotas que aquí relato hablan de un hombre que mas allá de su terquedad, mal carácter y algunos otros adjetivos adversos, supo conducir los destinos del país de forma maravillosa y contundente, dejando su legado, que llega hasta nuestros días, en algunos casos inalterables.
Empecemos a contar algunos hechos que descubren con tan solo leerlos, la extravagancia por un lado y la sencillez por el otro pero ante todo la honestidad que con que se maneja en sus actos de vida, doliera a quien doliera.
Esta vez me va a refrescar la memoria una gran autora, desconocida para muchos, pero relevante en su provincia Misiones María P. de Duarte, que al igual que Sarmiento estaba orgullosa de ser maestra de escuela.
A- Sarmiento en la cárcel:-A fines de 1839, Sarmiento censuro públicamente al gobernador de San Juan, Benavidez, digno secuaz del dictador Rosas.
Benavidez quiso atraer a domingo para quitarse un enemigo, pero no pudiendo conseguir su intento, lo hizo prender, siendo entonces redactor de EL ZONDA.
Estando en la cárcel, un grupo de a caballo se paro frente a su celda, y grito: "mueran los salvajes unitarios". Sarmiento, que escribía en ese momento, fácilmente comprendió que se trataba de algo premeditado.
Al amanecer vio Domingo que un andaluz, fingiendo estar borracho, se introducía en su celda, y tratando de distraer a los guardias, decía para que oyese Faustino: los van a asesinar… las tropas vienen a la plaza…El comandante Espinoza los va a lancear…Al señor Sarmiento…salven si pueden…
Las tropas llegaron y formaron en la plaza y luego ochenta hombres se agruparon bajo la prisión gritando: "abajo los presos…"
El oficial de guardia le ordeno salir y Sarmiento pregunto secamente-De orden de quien?...-Del comandante Espinoza, le contesto el guardia...-No obedezco, repuso Sarmiento…
Entonces el guardián pasó al calabozo vecino, sacándolo a Oro; pero al verlo gritaron de abajo: a ese no, a Sarmiento queremos.
Al oír esto, Domingo salió y lo saludaron con un hurra de mueras y de de nuestros.
Abajo, abajo, gritaban.
No bajo- dijo Domingo- ustedes no tienen derecho a mandarme- Oficial de guardia, bájelo a balazos!!!!- Baje usted- le decía este en voz baja y con el sable levantado.
No bajo-, respondía tranquilamente Sarmiento. –Dele usted de filo…gritaba Espinoza. –Haga usted lo que quiera- termino Sarmiento.
Cuando los de abajo se convencieron de que no quería morir en las patas de los caballos, subieron diez hombres y lo tomaron violentamente de los brazos; Espinoza le había apoyado la espada en el pecho para empujarlo, y los otros le gritaban porquerías, blasfemias.
A pesar de todo, pudo escapar Sarmiento y fue salvado por un edecán del gobernador. Salvó la vida en este lance a condición de afeitarse la barba: y Sarmiento fue afeitado.
Al día siguiente se decretaba su destierro y el diecinueve de noviembre de 1840, cruzaba la Cordillera para irse a CHILE `por segunda vez. Fue entonces que escribió LAS IDEAS NO SE MATAN.
B- El favorito de buenos aires:- En el tiempo de la presidencia de Sarmiento. Buenos Aires carecía de paseos relacionados con su extensión y su importancia futura. La creación del Parque e Instituto Zoológico y Botánico de Palermo son obras suyas, así como el embellecimiento de la ciudad con los primeros jardines paisajistas ideados por él. Quiso Domingo, que el famoso Palermo de San Benito, residencia del tirano, y en adelante el recreo gratuito con sus bellas arboledas, EL FAVORITO DE BUENOS AIRES, según sus propias palabras,
C- Una broma al viejo luchador:-Habiendo sido invitado Sarmiento para almorzar en la casa de un amigo e muy distinguida posición social, estando en la mesa y entre dos personajes, el dueño de casa le paso la fuente de la ensalada para que se sirviera, el haciéndose el gracioso, se la sirvió casi toda, Entonces el dueño de casa le dijo, que ni porque hubiera andando tanto por EUROPA, había aprendido a servirse en una mesa. Sarmiento no se enojo por eso, pues también la recibió como broma devuelta a la suya. Esto nos prueba que EL VIEJO LUCHADOR, a pesar de tener una cara tan mal engestada, era chistoso y bromista, como el que más. Sarmiento es un feo simpático, de quien gustan todos sus dichos.
D- Su oficio es morir:- Un militar consultaba este caso de conciencia: Si el presidente me manda disolver el Congreso a balazos, obedeceré?:- Sarmiento contesto sin titubear:-Si tal desgracia le sucede, hágase dar la orden por escrito y en seguida péguese un tiro;-y así saldrá de dudas, su oficio es morir.
E- Anécdota de Domingo:-Se celebraba el centenario de Rivadavia en la Capital, y en la imponente manifestación cívica desfilaron también los niños de las escuelas, Sarmiento, que en compañía de su nieto Augusto Belin Sarmiento, contemplaba el desfile en el que se calculaba más de dos mil niños, sintió humedecidos sus ojos de anciano y lloro muda y silenciosamente. No pudiendo resistir más la emoción, le dijo a su nieto: Vámonos. Lo siento mucho, pero vámonos.- ¿Qué le sucede? Le pregunto cariñosamente el nieto- Nada no es nada, Se me ocurre esto no mas ¿Si me creerán digno, cundo me muera, de una manifestación infantil tan preciosa como esta?-¡!!!!!Cómo hay de niños en ella¡¡¡¡ ¿has visto?.....Y mientras regresaba a su casa, tranquilizándose, pensaba en sus niños; dejaba entrever, con amargo acento, la duda que abrigaba de que se le creyese digno de ser acompañado, después de muerto, por los niños en cuya educación empeño tantos sacrificios.
F-Legitimo orgullo:-En el año 1876, transitaba Sarmiento por la calle San Martin y viendo venir al arzobispo Aneiros, le cedió la derecha que llevaba. El prelado bajo la calle y tomándolo del brazo el ex presidente. Lo violento suavemente hasta colocarlo en la acera, diciéndole:- No olvide S.S lima, que es un príncipe de la iglesia y yo un simple particular.- Para mi S.E es siempre el presidente de la República.:-- Eso no. Le prevengo que siendo presidente, ni al PAPA, le doy la vereda-
Espero que a través de estas breves anécdotas puedan llegar a reconocer en Sarmiento a un hombre de carne y hueso que siempre tuvo respuesta a todo y a todos y que nunca dejo de lado sus principios en pos de un país mejor.
Por Cecilia Stepsys