Mariela Kahayan y los chicos de su taller, vienen dándole color a las paredes del barrio de Floresta, en este caso se sumaron dos grandes artistas del barrio, su padre el Maestro Carlos Sarkis Kahayan, que hizo uno de los barcos de su última muestra y Beto Páez que realizó la imagen tan caraterística del Maestro Pujía.
En el siglo XVIII esta zona se conocía con el nombre de Monte Castro, y pertenecía a la extensa chacra de don Pedro Fernández de Castro. Tras pasar por otras manos, en 1875 el actual barrio poseía tres propiedades: la Casa de Ejercicios de las Hermanas, Boneo y Visillac de Rodríguez, y las tierras estaban en gran parte ocupadas por un monte de duraznos. En 1908 la Compañía de Tierras del Oeste compró a don Jorge Eduardo Rodríguez Visillac una fracción de tierras, iniciándose paralelamente la construcción de un ramal del Ferrocarril del Oeste.
Estas fueron las obras que resultaron de un trabajo que hicimos durante el año por classroom, nos comenta Susana Enrique, donde se destacó el trabajo de las profesoras de dibujo y pintura, que son Melina y Carla, porque la titular Melina, tuvo que agudizar el ingenio para presentarnos distintas alternativas.
Organizado por el escritor banfileño, la cita tendrá lugar el 29 de enero, de 15 a 17.30 h, frente a la casona donde vivió Carlos Thays. Y continuarán durante todo el 2022 los últimos sábados de cada mes.
Después de las fructíferas plantaciones en la huerta y el jardín de mariposas, en la Escuela Infantil N°4, ubicada en Villa Real, este año fueron por más, ya están acondicionando para el riego y nuevos ejemplares en el jardín.
El 30 de noviembre de todos los años se celebra el Día Internacional de lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimenticia. Tal vez te preguntarás: Y ¿eso qué tiene que ver conmigo?. Yo decía lo mismo. Hoy recién me di cuenta de todo el dolor que le causé a la gente que me quiere. Llamo a mi mamá por video llamada para charlar y lo primero que me dijo es: “¿Vos sabes que hoy me acordé de vos porque se celebra el día…?”. En el momento le retruqué: “Gracias por relacionarme con cosas positivas siempre” y me reí. Pero lo pensé. No una ni dos ni tres veces, varias más y me di cuenta de la huella espantosa que dejé no sólo en mí sino en los que me rodean.